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Víctimas del marketing

Te presentamos unos cuantos aforismos que conoces de sobra, quizás los practiques, incluso te paguen por ello. Sucede que cuando se llega al punto de tener que buscar trabajo se olvidan, incomprensiblemente. Nos permitimos ponerlos aquí todos juntos para refrescarlos.

Internet es una plataforma de marketing

Podría ser otra cosa, léete el Cluetrain Manifesto, pero es lo que es, léete la segunda versión del Cluetrain Manifesto. Si tienes prisa, quizás te sirva este resumen:

Las empresas no sólo no han entrado en conversación con los de a pie, consumidores o empleados, sino que se han hecho con Internet para el marketing, el trapicheo y sacarnos los datos y el dinero, y nosotros, que íbamos a hacer la revolución social “conectada”, ahora nos dedicamos más que antes al entretenimiento de pantalla, los selfies y el porno, estamos más desconectados, en tribus enfrentadas, y resignados a ver el mundo a través de las GAFAs (Google, Apple, Facebook, Amazon et al.) de otros o a que el gobierno nos espíe, siempre que podamos seguir consumiendo.


Como gente inteligente que son, los del marketing, no emiten marketing 100% puro, todos los contenidos llevan un % variable de información, de dato.

Los añorantes del dato de alta concentración se desayunan todos los días a las 9.00 h con el INE @es_INE ya que a las 9.02 h su publicaciones ya circulan por la red con sabor a alguna sardina. En la CNMV se pueden tomar tapas de datos, los hechos relevantes comunicados, pero sin sabor, y menús enteros, los resultados trimestrales de las empresas, pero con conservantes.

El marketing es ficción 

Que aparente realidad es completamente irrelevante mientras sea efectivo. Es unilateral, no se espera respuesta y si la hay ahí están los community managers para despejarla. Es el querer ser, el proyecto, la idea, la pasión, el anzuelo, es proponer, ofrecer, mover, emocionar… etc, ya está, esto ya lo sabes, para conseguir que alguien te entregue su dinero a cambio de algo que inicialmente nadie quiere. El marketing no necesita producto, ni servicio, ni entrega, ni última milla. Eso no es problema del marketing. Hay obras de arte en marketing sin producto.

Detrás del marketing hay un negocio, pero muy detrás

El marketing se entiende por el negocio al que sirve, pero el negocio no se entiende por su marketing. El negocio funciona en otro capa, por estrategia, por táctica y por gestión, necesita comodidad y discreción. Pareado. Se acoraza dentro de una muralla de marketing que intentarán asaltar clientes quemados, los despacha el community mgr; analistas de bolsa, recibidos por responsables de relaciones con inversores; periodistas de investigación, atendidos por empleados quemados; consultores de carrera, que no rebelan sus fuentes, etc.

El concepto es un concepto básico del marketing

Reconceptualicemos. El concepto es como la pelusa que se forma en el suelo si no pasas la aspiradora. El polvo no se nota pero la pelusa canta, impacta, tiene agarre, para empresas y para usuarios. Detrás no hay nada, no hay paja, pero orienta, crea referencias, ayuda a comunicarse y a afiliarse. Y defiende a la empresa, dirige la atención hacia donde a esta le interesa y fuera de lo que a ella no le interesa. El superhipermegaconcepto de los últimos años ha sido “transformación digital”, un concepto que contiene una pretendida necesidad y se aplica a un amplio abanico de servicios a vender a empresas. El ámbito laboral tiene sus propios conceptos: pasión, talento, liderazgo, innovación, persigue tus sueños…

El marketing online se coló en la búsqueda de trabajo

El cuento de la cigarra y la hormiga no es de hoy. Más reciente es el concepto de marketing personal, que intenta trasladar el marketing de productos de consumo a las personas en su faceta de trabajadores o candidatos. El concepto engorda con el negocio de las plataformas social media, a las que sirve y con las que se alimenta en una relación circular: sin visibilidad no hay trabajo y sin redes sociales no hay visibilidad. El círculo podría ser vicioso para el usuario, la visibilidad pública de algo no interesante sigue llamándose ridículo, pero para las plataformas y sus negocios de tráfico de datos y publicidad es muy rentable. No estamos seguros de que lo sea tanto para otros actores del ecosistema: evangelistas, SEO-SEM, coaches, gurus, etc.

Buscar trabajo es querer colarse en la capa negocio

Si decimos que es bajar al barro o al marrón es para recordar la distancia extrema entre la capa marketing y la dureza de hacer rentable un negocio, lo desesperante que es estar perdiendo tu dinero, la personalidad inaguantable de quien lo tiene y lo antiacadémico y desapasionante que puede ser la gestión del día a día. El mismo lenguaje tampoco es el que se utiliza en el marketing online.

Retén en la mente el marrón y el barro un momento. Buscar trabajo implica una oferta de un aspirante a un contratista. Quedan pocos aspirantes sin su perfil Linkedin, que podría leerse como el catálogo de servicios o una oferta génerica, una definición del negocio individual, y un CV más o menos personalizado que equivaldría a una oferta comercial individualizada. Con el Linkedin y el CV pretendo colarme en el sótano de un negocio. ¿Cómo seguro que no lo consigo? Agarrado a un globo de helio lanzado por no sé sabe qué empresa.

La oferta aérea: al sótano en globo 

¿Qué pongo en el Linkedin? En realidad ¿me subo al globo o me bajo al cliente? Es más fácil y probable subirse al globo (pensemos en la “transformación digital”, ya que ha salido) porque te lo meten por los ojos, recibes spam todos los días, porque otros muchos colegas lo hacen, porque el globo se ha inflado tanto que cabe todo, el diseño web, el mindfulness, la venta de software descatalogado, la “estrategia”…, porque como todos los conceptos es tan simple que basta con cuatro lecturas para armar un discurso de 5 minutos o de 25… Y es más probable que te agarres a él cuando no tienes referencias del negocio en cuestión o de ningún negocio o las vas perdiendo porque eres un buen empleado que va sólo a “lo suyo”, o llevas un tiempo en el paro y te vas desconectando, o llevas demasiado tiempo en la empresa y te van desconectando… Y por este camino llegas a creerte la necesidad universal e ineludible del globo, y a compadecer a las empresas y sus directivos, y a creerte el sandokán que les vas a salvar empezando por una estrategia coherente… y hasta se te pasa que tu Linkedin dice que eras experto 10 años antes de que apareciera el concepto y concretamente vendías peines. Baja, baja porque puedes acabar empotrado en Linkedin todo el día, soltando lo último y más avanzado en tu sector, patético héroe-martir del marketing, vulgo, hecho polvo.

Aterrizar con buena letra

Cuatro cosas. Una. La visibilidad no interesante se llama ridículo. Linkedin no es obligatorio. Puedes vaciarlo, cerrarlo, abrirlo y rellenarlo varias veces al día. Y no pasa nada. No trabajas para Linkedin sino para ti.

Dos. Cómo esté este país o la calidad de sus directivos es menos irrelevante que la gestión que haces de ellos para sacarles un sueldo y mantenerlo. Ninguno de ellos compra conceptos ni CVs. Todos experiencia y soluciones a sus “dolores”.

Tres. Si te falla el trabajo por méritos, el trabajo por marketing personal y el trabajo por petición, no lo dudes, es el momento de pasar a trabajarte el trabajo. No eres una víctima del marketing. Atiende tu propio negocio, investiga a tus clientes y sus necesidades, pon al día tus experiencias vendibles, planea el desarrollo de las que vas a necesitar, prepara muestras de trabajo, házselas llegar al contratista…

Cuatro. No seas el último. Muchos otros ya lo han hecho, con nosotros, aquí arriba, en esta misma pantalla, Servicios, Recursos y Contacto. Hasta ahora.

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