Mentoring
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La experiencia de usuario (UX) y la supervivencia profesional

El concepto de experiencia de usuario (UX) no es sólo un asunto de pantallas. Lo necesitábamos urgentemente en la vida laboral. Es el concepto que faltaba para explicar, por ejemplo, por qué un profesional que cumple o excede sus obligaciones o compromisos como proveedor de servicios temporales puede caer en desgracia o cesar de la noche a la mañana.

Jefe no hay más que uno, en muchos sitios, pero los usuarios pueden ser variados. En sentido lato tendríamos que meter ahí a los proveedores internos, que pueden ir a tu ritmo o al suyo; otros colaboradores, dentro o fuera del paraguas de tu supervisión, necesarios para que tu entregable llegue a notarse; compañeros de tu grupo ‘cross-funcional’ más o menos satisfechos con tu estilillo; los impactados de cualquier forma por la calidad u hora de llegada de tu entregable; los inquietos por tu llegada o evolución en la casa; los simples cotillas, etc.

En virtud del poder informal que conceden las historias y vínculos personales entre ellos y con la dirección y la desgana de esta en mezclarse en esos barros, cualquiera de ellos, individual o agrupadamente, pueden hacer que tu escenario sea un valle de lágrimas o, incluso, que lo más rentable para la dirección sea la discontinuación de tus servicios. De hecho, no es extraño que la solución de los períodos de prueba se delegue en los compañeros del probando, que de esta forma rematan el proceso de selección.

Lo jo….. del caso es que a la experiencia de los usuarios les importa un bledo tus aportaciones a la organización, tus objetivos y tu bonus. La UX es un asunto bastante emocional, ajeno a la racionalidad que debería conducir a la eficiencia si las empresas fueran entes racionales, como se suele pensar cuando ya estás en la calle.

Así que, querido proveedor de servicios, anota y revisa el concepto. Además de entregar lo comprometido y gestionar al jefe, a cada uno le toca cuidar las experiencias de sus usuarios. Recurrir al jefe o a la dirección está fuera de lugar cuanto más plana es la empresa o más relajada. Para el profesional esto se traduce en ‘atención al cliente’ pura y dura, la de siempre, cara a cara y día a día. No cabe meter una línea de código para cambiar el color de la pantalla, poner un community manager como parapeto o contratar a un experto en customer experience sin experiencia, como hacen las empresas cuando les falla el servicio al cliente. El tema no es baladí; un cliente insatisfecho puede quitar el empleo y destruir la reputación, por eso, si quieres saber más sobre el concepto, cómo manejarlo e incorporarlo a tu nueva normalidad te recomendamos que visites esta página de nuestros servicios.

 

 

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