búsqueda de empleo, clásicos McCormick
Dejar un comentario

De buscadores de empleo a vendedores de servicios

Decíamos ayer que ‘de la fila’ de la búsqueda de empleo es más fácil salir de uno en uno y con discreción, y planteábamos que la venta de servicios es más prometedora para la salida que la petición de trabajo, lo que no ha sido óbice para que desde entonces hayamos recibido varios mensajes “estoy en búsqueda activa, te adjunto CV, si sabes de algo acorde a mi perfil…”. De nuestra boca no sale ni un “otro palizas” ni un “cúrratelo un poco más, tí@” + Supr. Archivamos los CVs por si acaso y les enviamos una nota tipo “no nos dedicamos al reclutamiento, sabemos muy poco, asesoramos para la búsqueda…”. Tampoco les decimos que escribimos artículos que no han leído sobre la inutilidad de enviar CVs a ciegas o como este, donde queremos poner a trabajar a los buscadores antes de encontrar trabajo. Más concretamente trata sobre los trabajos que un buscador de empleo podría realizar para ser un vendedor de servicios como Dios manda.

El primer trabajo de un buscador de trabajo que quiere pasar a vendedor de servicios es hacerse mucho más egoísta, debería dejar de pensar en sí mismo y pensar mucho más en el dinero del comprador, el dinero que quiere conseguir en forma de nómina, tarifa, comisión, etc. ya que el atraco no está permitido a todo el mundo.

Segundo trabajo. Un buscador de trabajo estaría pensando ya qué decir después de “dame trabajo” si el otro le dice  “y ¿para qué quiero yo tu trabajo?”. Un vendedor de servicios, no. El vendedor de servicios primero comprueba que el comprador tiene dinero de verdad, que no es sólo un cliente o un busca-becarios o busca-seniors que le financien trabajando sin sueldo unos meses.

Tercer trabajo. Si ya estás pensando en qué le puedes ofrecer a cambio de su dinero estás yendo muy deprisa otra vez. El vendedor de servicios sigue estudiando al comprador cuando ya lo ha ‘certificado’ para saber qué necesita, qué le duele, qué le quita el sueño por la noche… cosas que es poco probable que cuente a todo el mundo en un anuncio de trabajo. Algo que podría hacer perfectamente el buscador de empleo en vez de perder el tiempo en Linkedin o buscando anuncios en portales.

Cuarto trabajo. “Ahora sí, le envía el CV al comprador”. No señor, no envía ningún paquete. Prepara un remedio para el dolor más grave del comprador. A cada dolor, su remedio. Ni bálsamos universales ni CVs todo terreno. Un remedio creíble, envuelto en detalles de experiencia personal para que el comprador vea que no lo has copiado o te lo ha escrito un storyteller. Prepara un mensaje que llegue al comprador donde le duele.

Quinto trabajo. “Eso es la carta de presentación con el CV adjunto”. No, no envía nada todavía, sólo prepara. En el quinto punto de la preparación mira a los lados, te mira a ti y a los demás buscadores de la fila y luego a otros vendedores de los mismos servicios, y retoca su oferta para que no sea la misma y sí más atractiva para ese comprador. “Esto va a ser mucho trabajo ¿Empezar de cero con cada comprador?”. Es trabajo, no hay dos compradores iguales y todos quieren soluciones a medida, pero a trabajar se aprende trabajando.

Sexto trabajo. Donde el vendedor optimiza su catálogo de servicios. “Por fin, su CV”. En absoluto, nada tan egocéntrico, algo mucho más egoísta. El vendedor de servicios tiene más de cotilla o espía que de exhibicionista cándido. Maneja un catálogo de necesidades que actualiza permanentemente. Las necesidades suben y bajan en el catálogo (aparecen, se calientan, se duermen, desaparecen) arrastrando a sus soluciones, las que le compraron y funcionaron, que por eso se llaman servicios, las fracasadas de las que aprende, las que tiene en preparación o reparación, las que baja al sótano, etc. El vendedor hace mucho trabajo de taller, no saca todo al escaparate, como el buscador, que parece que cuanto más saque es más empleable, como si hubiera empleo. El vendedor de servicios, como mucho, saca un catálogo de temporada y se reserva para las ofertas a medida, que es donde está el negocio.

Séptimo trabajo. Aquí y en los siguientes es donde el vendedor afina y refina. El acceso al comprador. Las dos llaves del vendedor para llegar al corazón del empresario o directivo contratante son su teléfono o correo electrónico e información sobre sus necesidades suficiente para redactar un mensaje al que no puedan evitar un “mira est@, cómo se ha enterado… llámale”. No es fácil pero si quieres encontrar antes tu pasión, tu verdad interior o tu marca será imposible.

Octavo trabajo. La profesionalización de las propuestas. Si consigues la primera entrevista has iniciado el proceso comercial. Buscador, amplia tus lecturas. Aparca las egocéntricas, marketing personal, networking y hermanas e incorpora ventas, planes de negocio, business cases y familia. Las vas a necesitar. La propuesta de colaboración o de solución o de negocio que reciba tu comprador es una muestra de tu trabajo y el segundo impacto que recibirá, se te puede tomar en serio o no.

El noveno y siguientes los vamos a dejar para otra hora y lugar, porque también hay que comer y ya es hora. Que aproveche. Feliz fin de semana. Un saludo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s