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La estigmatización del desempleado

“Desempleado” es un término desafortunado, no tanto como “parado”, pero desafortunado. “Internauta” también. Eso qué es ¿un enfermo que no se despega de Internet? La abuela que gracias a los avances de la tecnología encarga la compra al supermercado por Internet ¿es internauta? Si casi todos manejamos Internet diariamente deberíamos eliminar el término ya, esta tarde mismo, porque ha perdido la capacidad de señalar un hecho singular. De la misma forma, si en España casi todos, gracias a los avances de la tecnología entre otras razones, alternamos fases de empleo y de desempleo y es imposible que todos estemos en la fase de trabajo al mismo tiempo, deberíamos eliminar el término “desempleado” ya mismo, esta tarde. No denota nada singular y encima se estigmatiza al individuo en fase desocupada.

Hace poco sacábamos una encuesta norteamericana con la tesis de que el desempleo genera inempleables según los responsables de selección. Allí, con un 7.8% de paro, están más cerca de la singularidad pero ya hay un frente antidiscriminación de desempleados. Aquí, con el 25.2% publicamos titulares de tanto impacto como No voy a contratar ni loco a un parado; no son de fiar o Parados que rechazan empleos. El primero resulta ser la frase de un empresario norteamericano precisamente en un artículo antidiscriminación. El artículo airea los prejuicios contra el parado. El segundo es una acusación que tergiversa los datos de un publirreportaje de una ETT en forma de encuesta a sus clientes. Parece que sólo ha podido ofrecer entrevistas al 65% de ellos en el último año y 27% han rechazado el trabajo. “Sólo” un 27, hay que decir teniendo en cuenta los trabajos de que hablamos. Es curioso el origen del segundo titular.

Avisados estamos. La discriminación contra los desempleados puede ir a más o a menos, mayores locuras se han visto, pero nosotros no vamos a quedarnos parados. Primero una medida lingüística.

En EEUU ya han resuelto el asunto terminológico. “Jobless”, parado, desempleado, está con “smoker” y “drug addict” en el cajón de los calificativos despectivos. Para el consumo diario manejan “job seeker”, buscador de trabajo, aséptico, no molesta, incluye a parados y ocupados. Lo mejor de todo es que no califica, describe una actividad, una actividad comercial, a tiempo completo, que puedes hacer bien o mal, pero implica movimiento. Tiene escaso futuro en castellano, “buscador de trabajo” es muy largo, más que “parao”, y todavía muchos piensan que si buscas es porque no tienes. A ver si se os ocurre algo mejor, porque “job seeker” es una pijada que la RAE no se merece.

La segunda defensa debería situarse en el nivel de los derechos básicos. En el trabajo o su ausencia no se debería discriminar por sexo, edad, religión o estado civil. En las legislaciones de algunos países distintos al nuestro es la pericia profesional en las funciones a desempeñar la base de la elección de trabajadores. A partir de ahora deberíamos añadir el estado laboral a los anteriores, como derechos básicos vulnerados impunemente en la contratación de personal.

Si de verdad lo crees, pasemos al capítulo del marketing personal. La inmediata es eliminar cualquier dato o pista de tu estado laboral en tus CVs, Linkedines y otros contenidos de marketing personal. Fórmulas como “en transición profesional y búsqueda activa de un nuevo proyecto con aporte de valor” serían meteduras de pata históricas equivalentes a “aspirante a parado de larga duración”. Más. Una de las variantes del movimiento antiparados defiende las ventajas del reclutamiento online sólo entre candidatos pasivos, los aparentes ocupados de larga duración. Moraleja, no basta con eliminar los vestigios de desempleo, conviene crear la apariencia de actividad: alargar el último trabajo como actual hasta seis meses y a partir de entonces CEO y MD de alguna empresa individual o similares.

Y a partir de aquí conviene ponerse en acción. Dicho peor, si te paras en el marketing-apariencia tarde o temprano confirmas el estigma, primero desempleado, luego parado de larga duración y acabarás como marginado 2.0 definitivo, una figura de nueva creación. La estigmatización del parado como la explotación laboral, las tuyas, desaparecerán cuando tengas la capacidad de no permitir que te estigmaticen ni que te exploten, como ese 27% de “indeseables” de la ETT, capaces de no ser víctimas del mercado feroz, competitivos como para recibir ofertas de empleo, negociar condiciones y rechazarlas. Leer cómo.

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