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Diaspora*: la encrucijada de las redes sociales centralizadas

Para generaciones anteriores Internet es un mundo paralelo donde pueden regir otras leyes. En Internet la correspondencia se viola por ley, agentes extranjeros confiscan nuestros cajones en Megaupload. Se nos sigue por las calles y se escudriñan opiniones, amistades, compras. Los “apaga eso” insisten en criticar las videoconsolas, mientras en los telediarios estalla la última bomba en Bagdad.

Sin embargo Internet es cotidiana y real y el correo postal es hoy el ficticio. La prensa son la página web de El Mundo y Twitter. La Primavera Árabe es Facebook, no la CIA. Así que no me extraña Diaspora* (con asterisco). La privacidad y los derechos civiles no deberían depender ni del medio ni del soporte, sea físico como antes o digital como ahora.

Diaspora* es una red social descentralizada que porta el software desde una infraestructura central para millones a millones de máquinas privadas conectadas. Tú tienes tus datos y tú marcas las normas. Con Diaspora* nadie controla la red social.

Hablamos por tanto de algo disperso y difícilmente controlable, sin bases de datos centrales, con normas propias. Algunas consecuencias de este concepto tan simple como atractivo que se me ocurren ahora son de alcance:

• Términos como Big Data o Social CRM merecen como mínimo una revisión. Se enfrentan a una devaluación importante.
• El negocio de las Redes Sociales se enfrentan a competencia múltiple que además vive sin publicidad y sin coste.
• Respecto a los gobiernos, no es fácil disimular el control de millones de máquinas sin caer en medidas impopulares. Todos los votantes usamos ya Internet de una u otra forma.
• Diaspora* es un paso más hacia la guerra entre telefonía e informática. No basta con poseer el terminal ni con controlar el cable… así que será una guerra cruenta, los smartphones son cada vez menos terminales y más PC (véase WhatsApp)
• No hay marcha atrás con el modelo Diaspora*. La red social Diaspora* no puede comprarse. A diferencia de Napster, en Diaspora* no hay excusa de propiedad intelectual.
• La revolución de Diaspora* es conceptual y no técnica. Es posible que surjan alternativas. Puede que no sea Diaspora* quien se lleve el gato al agua, máxime con los problemas en el desarrollo de software.

El retorno a la privacidad en las relaciones sociales trastoca estrategias y altera mercados. Puede que Hadoop se quede medio vacío, que los expertos en marketing o riesgos cancelen proyectos basados en la Red. Puede que sea posible una convivencia entre modelos de redes sociales centralizadas y dispersas. O que surja una tercera alternativa. El software Diaspora* está sin terminar. De nuevo, todo ha cambiado.

Sea cual sea el resultado, creo que Diaspora* es un paso importante para recuperar derechos en nuestro ámbito privado: Internet.

Diaspora* en Wikipedia
Instalar Diáspora*
El proyecto Diaspora*

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