Marketing personal
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Cómo empezar a cambiar tu reputación en el trabajo

Empecemos por lo básico, por esfuerzos sencillos. Si necesitas cambiar tu reputación empieza por abajo, demuéstrate que puedes ponerte en movimiento. Hay una serie de comportamientos menores que forman parte de una etiqueta básica a respetar en el trabajo. Son menores pero aparecerán en el momento en que te veas envuelto en el primer incidente mayor para completarte una reputación ruinosa. Aunque no formen parte de la normalidad en tu empresa, aunque el ambiente esté lo suficientemente degradado, aunque estés vegetando en la empresa, tu reputación es, primero, un asunto personal y, luego, un asunto que trasciende la empresa actual, te dará una proyección en el mercado o te condenará a la situación actual si te riges por los estándares que te rodean. Seguir esa etiqueta básica en el día a día es una muestra de respeto y buena voluntad hacia esos testigos inevitables, compañeros, jefes y colaboradores, que crean, mantienen, difunden y confirman tu reputación profesional dentro y fuera. No importa lo mucho que te hayas trabajado tu identidad online. Ponte en lo peor. Tus posibles empleadores pedirán referencias a tus testigos presentes o pasados. Están a un solo clic de tu perfil. Veamos algunos ejemplos.

Ese SMS en una reunión o una presentación

Aunque esté siendo un plomo, aunque haya conversaciones laterales, aunque sea sólo un SI a tu pareja que te pide recoger a los niños. Responder ese SMS en la sala es un desprecio hacia el ponente o hablante en esos momentos. El SMS puede esperar.

El espacio personal

Aunque trabajes en una sala diáfana, sin barreras entre mesas, no des por hecho que todo el mundo está dispuesto a oírte. El espacio personal de tus compañeros sigue teniendo paredes hasta el techo y puertas. Respétalo. Toca antes de entrar: un email para saber si tiene un momento para ti, un toque en la mesa cuando llegas, un carraspeo si está muy concentrado, etc. Y mientras estés frente a tu compañero céntrate en el tema que te llevó a él, coloca un alfiler bajo tu barbilla para que tu mirada no cotillee sus papeles o pantalla. Puede ser muy incómodo, el cotilleo, y a veces lo hacemos sin darnos cuenta.

Llamadas, para ti mismo

Aunque la llamada sea muy importante, intenta que quede para ti. En teoría a nadie le debe importar más que el contenido de su trabajo. Un volumen excesivo puede distraer a los demás y si lo haces con frecuencia molestas. Ni se te ocurra poner el manos libres.

Hora de chismes

No es creíble que en España puedas mantenerte las 8 horas del trabajo sin un rato de charla informal, incluso colectiva. Si tienes tu reputación profesional en recuperación más te vale no ser el iniciador de todas las charlas ni el que las alarga. Y si se te vienen con chismes puedes comenzar por insinuar alguna vez que estás ocupado o proponer un café para más tarde.

Qué calor, qué frío

Hay empleados-termostato. Son los primeros que avisan. ¿Hace más frío hoy aquí? ¿No tienes calor? De ahí puede seguir un contraste colectivo con parada general y avisos a mantenimiento. También dan la alerta cuando falta algún material de oficina, café en la máquina o la fotocopiadora está atascada. Si estás en rehabilitación reputacional desenchufa tu termostato o cámbialo por un despertador. También existe la opción discreta, resolver la falta o llamar a quien lo pueda resolver sin hacer mucho ruido. Tus compañeros te lo agradecerán más.

Antes y después

Salvo que tengas horario muy flexible, mientras dure tu rehabilitación prohíbete ser el último en llegar a la oficina y el primero en salir. Pero donde has de ser inflexible contigo mismo es en llegar a tiempo a las reuniones y citas internas. Al principio, coloca tantas alarmas en tu móvil, modalidad vibrador, como te sean necesarias. Sabemos que es rehabilitación de nivel II, pero si puedes llegar también con los deberes hechos, mejor.

Trabajos personales urgentes

Cuando alguien parece estar muy concentrado durante un tiempo en su trabajo y su pantalla es muy probable que esté haciendo feliz a su supervisor, a la empresa y a los teóricos de la fluencia. Entre rehabilitandos no descartamos otras dos posibilidades, que estés resolviendo algún asunto personal en la oficina o que estés cotilleando el tiempo que otro compañero lleva haciéndolo para ponerlo en el messenger. Ponte a dieta en este terreno. Si te quedabas una hora más en la oficina entre rumores de que no tienes adsl en casa, corta por lo sano y vete a un locutorio.

Esto no ha hecho más que empezar

Cuéntanos cuáles son en tu experiencia los tres comportamientos más dañinos para una buena reputación profesional. Ampliaremos esta lista. A algunos le puede venir bien. Atrévete. Es anónimo.

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