autogobierno profesional, clásicos McCormick
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Si no puedes cambiar de jefe, gestiónalo

ALBUFERAEn los tiempos que corren la clásica “si no tragas a tu jefe, cambia de jefe” es poco operativa. Ya veremos después de la reforma laboral. De la otra opción, “hacer que cambie el jefe”, no tenemos constancia empírica. Tu jefe, sí, esa circunstancia que ni Ortega y Gasset se atrevió a nombrar. La histórica encuesta de Towers Watson lo sitúa como figura destacada en el panorama de resentimiento y desapego que impregna las relaciones en el trabajo y con el trabajo últimamente.

El vaso no está casi vacío, esta algo lleno. Se lee en la misma encuesta. Cada vez son más los que se autogestionan profesionalmente. Qué remedio. Dicen que fue Peter Drucker, un joven vejete con todo el pescado vendido, el que dijo eso de “tu jefe, ni admirado ni odiado, sino gestionado, como un recurso más, para tus logros y tu éxito personal”. ¿Gestionar al jefe? Al jefe te lo puedes trabajar y te lo puedes ganar o no. Pero eso de gestionarlo suena muy norteamericano ¿Hay algún espacio entre la obediencia sumisa y el peloteo?

TU JEFE, TU CLIENTE

Tiremos un poco de la cuerda. Cuando por resignación o por sensatez decides que tu vida profesional te la tienes que arreglar tú, tarde o temprano chocas con el símil del empresario individual de servicios. Ése eres tú. Es muy habitual que tengas puestos todos los huevos en una sóla cesta, sólo tienes un cliente, tu jefe. Uno sólo y además controla los recursos con que vas a desarrollar tu actividad, interviene la forma en que trabajas, casi monopoliza la información sobre la calidad de tus prestaciones, le cedes el marketing de tu empresa sin control por tu parte, puede ampliar o estancar tu facturación o decidir unilateralmente sobre la continuidad de tus servicios, por poner sólo unos ejemplos, pero sólo con éstos, que además sea un cabrón es casi irrelevante. Tú recuerdas que eras eficiente, muy profesional, comprometido y entregado y el símil añade: y ciego. Hablas de tu departamento de producción, que puedes tener en sobreproducción hasta como anestesia para otros quehaceres empresariales. Si entierras la cabeza como el avestruz ¿qué parte de tu cuerpo dejas al aire? El símil continúa tomando distancia sobre la escena, y aparecen los demás departamentos de tu empresa, estrategia, financiero, I+D, marketing con subdepartamentos de investigación de mercado, relaciones públicas, atención al cliente y community manager… todos ociosos. ¿No te van dando ganas de mover el culo?

TRABAJAR MÁS Y MEJOR

Para escribir este panfleto comercial de nuestros servicios hemos repasado la literatura sobre el tema. En Google, “manage up”. Casi toda en inglés ¿Qué se puede esperar de unos anglosajones sin sol, playa ni paella? Si hasta tuvimos que escribir nosotros el Lazarillo de Tormes. Veamos unas muestras selectas de lo que hemos encontrado. Gestionar a tus jefes, según estos señores, que son los que han movido esta idea y los que nos dan veinte vueltas en competitividad, supone ampliar tu trabajo por encima de tu descripción de funciones para hacer más fácil el trabajo de tu jefe. Así mejoras tu reputación, aumentas tu valor para él y ganas posiciones ante futuras oportunidades. Pero no se garantiza. “Esto huele a sentido común y servilismo. El mérito está en ganarte al jefe sin trabajar”. Dicen éstos que no van por ahí los tiros. Todo empieza por hacer bien tu trabajo. Si no tienes una imagen de eficiencia vete y vuelve cuando la tengas. Embellecer esa imagen con una actitud positiva a prueba de bombas es sumamente aconsejable también.

DÉJATE DIRIGIR

Parece que no sólo va a haber que trabajar más, sino de otra forma. Conocer las prioridades del jefe es la clave. “¿No es normal que te las diga él? Y si no, se las preguntas, ¿qué problema hay?”. Enhorabuena porque tienes un buen jefe y, en el segundo caso, porque ya lo estás gestionando. Aunque tuvieras que investigar y confirmar indicios, utilizar personas interpuestas y desarrollar tu sensibilidad a la demanda a niveles de candidato al Guinness, enterarse de sus intereses y conseguir pronto logros en esas áreas, aunque a tí te parezcan triviales, son los pasos básicos para generar una relación positiva con tu mejor cliente. Ayudar no es dar la ayuda que uno quiere sino la que el otro espera. Sólo después tendrás oportunidades de ser oído, que no de cambiar a tu jefe. Gestionar no es cambiar. Es mucho más difícil pasar de la incompetencia a la mediocridad que del desempeño notable a la excelencia, Drucker dixit. Así que refuerza, si puedes, las fortalezas de tu jefe.

GESTIÓN EN ACCIÓN

Busca oportunidades de hacer contribuciones palpables a sus objetivos. Busca necesidades en tu departamento y encárgate de resolverlas. Estudia su estilo de comunicación y adáptate. Especialízate en Powerpoint y acumula datos si tu jefe es analítico. Si es social apreciará tus ideas más tras una charla informal. Toma la iniciativa. No esperes que tu jefe piense en tí. Casi nunca sucede. Mantenle informado de tu actividad regularmente. Ten preparada una respuesta verbal instantánea sobre tu actividad cuando te pregunte, mostrando la relación de tus pasos con sus objetivos. Las malas noticias, siempre con las soluciones previstas o en marcha. Asegúrate de que se entere de tus logros.  Aprende a decir no sin decir nunca que no: está claro que no puedes hacer todo, que te repriorice cuando haya alguna actividad nueva.  No te metas en polítiqueos. Promete poco, consigue más de lo prometido…

¿SUFICIENTE?

Claro que no. Pero lo dejamos aquí. Porque nuestra vocación no es de “tiperos”, por lo de las listas de “tips” tan usuales entre los anglosajones, unilaterales, generalistas, inaplicables. Porque tu jefe, que también puede estar leyendo esto, no es tonto. No hay gestión unilateral, siempre una negociación entre, como mínimo, dos partes. Y la negociación empieza por situarse en posiciones de mayor fuerza relativa ante tu interlocutor por el manejo que hagas de las ventajas de tu oferta profesional, tus alianzas, tu marketing, tu conocimiento de tu mercado, tu red de contactos en el mercado, tus alternativas fuera… Porque no estás sólo ante tu jefe. Están tus compañeros y pueden ir por delante en su gestión y tú con la tuya puedes crear competición o colaboración. Y porque tu solución siempre va a ser individualizada y esa individualización no cabe en un blog, es lo que hacemos en nuestra consulta y ahí nos gustaría verte. Un saludo.

Leer más: Managing Your Boss, by John J. Gabarro and John P. Kotter, HBR, 01/2005

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7 Comments

  1. Pingback: TENGO TRABAJO….¡Que suerte volver a la oficina…! | Jaime Pereira

  2. Manuel Carballo says

    Muchas gracias
    Aporta una visión fresca de la realidad con el Jefe
    No estan los tiempos para cambiar de jefe tan fácil.
    Un cordial saludo

    Me gusta

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